La importancia de la figura de los cuidadores y/o acompañante

En anteriores artículos, hemos hablado ya de las ventajas que ofrece nuestra silla de ruedas eléctrica con bipedestación a las personas con problemas de movilidad, así como de la sensación de libertad y autonomía que estas experimentan cuando prueban nuestras sillas de ruedas todoterreno mientras se adentran en la nieve o dan un paseo por la orilla de la playa, pero nos hemos dado cuenta de una cosa, y es que hemos dejado en un segundo plano a todos esos amigos, parejas, familiares directos o profesionales sanitarios que velan por el bienestar, tanto físico como psicológico, de las personas que cuentan con alguna discapacidad.

Nos referimos, sin duda, a la figura del cuidador y/o acompañante. Como acabamos de señalar, el cuidador puede ser un amigo, un voluntario, pero también un miembro de la familia: una hermana, la madre, el padre, la pareja… La familia sigue siendo ese grupo en el que sus miembros se ayudan entre sí, proporcionándose esa atención y seguridad que necesitan.

Hoy no se celebra el Día Internacional del Cuidador, de hecho, quedan meses para ello, pero creemos que se merecen que desde OnTrack pongamos el foco de atención en el gran trabajo que vienen realizando. Un trabajo complicado en muchos casos, pero gracias al cual las personas con dificultades logran cierta normalidad en cuanto a su adaptación al entorno que les rodea.

Por suerte para nosotros, hemos sido partícipes, en más de una ocasión, de la lucha de los cuidadores por conseguir que esas personas que están a su cuidado puedan aprovechar al máximo todas las oportunidades que les brinda la vida.

El trabajo del cuidador

A lo largo del año pasado, tuvimos la oportunidad de compartir experiencias muy bonitas con personas como Alba, una joven con distrofia muscular, o Francisco, un gran emprendedor que lleva ya muchos años en una silla de ruedas. Los dos aprovecharon su visita a la ciudad de Gijón para probar nuestras sillas. Pero no viajaron solos. Junto a ellos se encontraban Cristina, hermana de Alba, e Izaskun, la mujer de Francisco.

 

Dos mujeres, fuertes y valientes, que han sido testigos de los momentos más duros, pero también de los más felices de sus familiares. Ellas se encargan de brindarles todo el cuidado, protección y cariño y conocen mejor que nadie sus limitaciones y necesidades, así como lo que sintieron, tanto Alba como Francisco, cuando pisaron por primera vez en mucho tiempo la arena de la playa.

Con nuestras sillas de ruedas eléctricas hemos conseguido ganar algunas batallas a favor de la accesibilidad, pero son los cuidadores, tanto familiares como profesionales, los que hacen mejor el día a día de las personas con las que conviven.

Muchas veces no son conscientes de la labor que desempeñan ni de la importancia de cuidarse a sí mismos, por lo que queremos aprovechar este espacio para recordárselo y para darles las gracias por tanto.

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