Sillas para personas con movilidad reducida que superan barreras

Hay personas que sueñan con descubrir nuevos lugares cada vez que viajan, otras, en cambio, son felices con volver a ese destino del que se han enamorado o en el que se han sentido como en casa. Este ha sido el caso de Clara Gonzalo, quien volvía a pisar Gijón por tercer año consecutivo hace apenas unas semanas. Aunque esta vez, le esperaba una sorpresa: disfrutar de un gratificante paseo por la orilla del mar mientras iba agarrada de la mano de su marido. Uno de tantos sueños que esta madrileña ha conseguido hacer realidad y en esta ocasión, nuestras sillas para personas con movilidad reducida lo han hecho posible.

Como ya sabrás, nuestros vehículos cuentan con una característica especial que les permite circular por todo tipo de superficies y de paisajes. Hablamos de las ruedas con tracción de oruga, que hacen que nuestras sillas resulten más manejables en terrenos difíciles como puede ser un camino de montaña o la arena de la playa.

Si las comparamos con los modelos más tradicionales, nuestras sillas de ruedas con tracción de oruga ofrecen mayor autonomía, en especial a aquellas personas que como Clara buscan llevar un estilo de vida mucho más activo.

“Disfruté como una enana de la experiencia. Nunca había dado un paseo por la orilla del mar. Sentir como rompen las olas en los pies e ir agarrada en todo momento de la mano de mi marido fue realmente gratificante”, recuerda con alegría la madrileña, quien reconoce que hacen falta más servicios como este en el resto de España.

Rompiendo límites

Clara padece parálisis cerebral y lleva sobre una silla de ruedas toda su vida. Esta enfermedad no le ha impedido ser la persona que siempre ha querido ser y vivir cada día, realizando actividades para muchos impensables, como el esquí o el buceo en el Mar Rojo. Experiencias que, como ella misma reconoce, le hacen sentir viva y que ha podido llevar a cabo gracias al apoyo del Club ADDAN, Amigos Deportistas con Discapacidad Amantes de la Naturaleza, y al del Club de Buceo Narval.

Clara reconoce que ha tenido mucha suerte en la vida, ya que ha contado con mucha ayuda social, pero asegura que todavía hay una asignatura pendiente por resolver: la inclusión en temas de ocio. “Está muy bien que la sociedad se preocupe por el bienestar físico de las personas que como yo padecen una enfermedad que limita nuestro movimiento, pero la autorrealización también es importante. Sentirte parte de un grupo o la emoción que te da practicar cualquier deporte en general es esencial para las personas con discapacidad funcional por los beneficios psicológicos que esto nos aporta”.

Libertad es la palabra con la que se queda Clara cuando desde OnTrack le pedimos que destaque una sola característica de nuestras sillas de ruedas todoterrenos para personas con movilidad reducida. Si como Clara, tú también estás pensando en visitar Gijón y quieres probar una de nuestras sillas, no lo dudes: info@beontrack.es. ¡Vive rompiendo barreras!

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